En un ambiente de recogimiento, fe y profunda devoción mariana, este jueves se realizó el cambio anual de atavíos de la Venerada Imagen de Nuestra Señora de Zapopan, Reina y Madre de Jalisco, en la Catedral Metropolitana de México.
La ceremonia tuvo lugar en la Capilla de los Ángeles, donde un grupo de jóvenes devotos, como lo han hecho desde hace más de dos décadas, cumplió su promesa de cuidar, preservar y dignificar el aliño de la Sagrada Imagen que se venera en este recinto metropolitano. Posteriormente, se celebró la Santa Misa en el Altar del Perdón, como acción de gracias por este acto de piedad mariana.

Un atavío ofrecido en el marco del Dogma de la Asunción
El nuevo vestido fue ofrecido con motivo del 75° aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María, acontecimiento que marcó profundamente la historia de la Iglesia y la devoción mariana. Por esta razón, se eligieron los colores azul y blanco, símbolos de la pureza, la esperanza y la gloria de María elevada al cielo.
Riqueza simbólica y tradición mariana

El manto, elaborado en brocado color azul cielo, incorpora una cuidada iconografía mariana: rosas, símbolo predilecto de la Virgen; siete estrellas, que evocan sus gozos y dolores; y motivos eucarísticos, representados en la vid y el trigo, signo de Cristo vivo y presente en la Iglesia.
Asimismo, el diseño integra un delicado conjunto de borlas, que alude a los cinco señores: Jesús, María, José, Joaquín y Ana, evocando la Sagrada Familia y el linaje terreno de Cristo.
La falda, confeccionada en seda color champán, está enriquecida con galonería fina y perlas, dispuestas a la usanza virreinal, en continuidad con la tradición estética novohispana que caracteriza el culto histórico a esta venerada advocación mariana.
Expresión de fe y amor filial
Con este nuevo atavío, los fieles pueden contemplar a la Generala como presencia viva de María Inmaculada, madre cercana que acompaña al Pueblo de Dios desde los inicios de la evangelización en estas tierras.
El cambio de vestido de la Virgen de Zapopan es, además de un gesto de devoción, una manifestación del amor filial, la gratitud y la confianza del pueblo fiel hacia la Santísima Virgen María, que continúa intercediendo por sus hijos con ternura maternal.



