CAPILLA DE SAN COSME Y SAN DAMIÁN
La Capilla de San Cosme y San Damián, ubicada en la Catedral Metropolitana de México, es uno de los espacios más representativos del arte y la devoción novohispana. Dedicada a los santos médicos Cosme y Damián, esta capilla surgió como un lugar de oración y protección ante la epidemia de peste que afectó a la Nueva España en 1581.
San Cosme y San Damián fueron hermanos gemelos dedicados a la medicina, reconocidos por atender a los enfermos sin recibir pago alguno. Por ello, con el paso del tiempo se convirtieron en patronos de médicos, cirujanos, boticarios y hospitales. Su ejemplo de caridad, fe y servicio quedó plasmado en el impresionante programa iconográfico de esta capilla.
El retablo principal honra a estos santos no sólo como sanadores, sino también como mártires cristianos que perseveraron en la fe hasta la muerte. Las pinturas representan diversos episodios de su vida y martirio, entre ellos su comparecencia ante el gobernador Lisias, quien ordenó someterlos a crueles tormentos por negarse a renunciar al cristianismo.
Entre las escenas más destacadas se encuentran los milagros atribuidos a su intercesión, como la curación de una persona a quien se le había introducido una serpiente en la boca y el célebre milagro del trasplante de una pierna. También se representan los distintos suplicios que padecieron: ser arrojados al mar atados a piedras de molino, recibir ataques con piedras y flechas, y ser expuestos al fuego, del cual salieron ilesos gracias a la intervención divina.
Finalmente, los santos fueron decapitados en el año 287. La escena de su martirio muestra ángeles descendiendo del cielo con coronas y palmas, símbolos del triunfo espiritual alcanzado por su fidelidad a Cristo.
En el tercer cuerpo del retablo aparecen también San Sebastián y San Hipólito, santos mártires vinculados con la defensa de la fe cristiana. San Sebastián es representado como soldado romano condenado a morir asaeteado, mientras que San Hipólito aparece vestido a la romana con un pendón que incorpora el águila sobre el nopal, símbolo relacionado con la conquista de México-Tenochtitlan ocurrida el 13 de agosto, día dedicado a este santo.
En 1661, la capilla fue confiada al gremio de gorreros y sederos bajo el título de la Hermandad de San Cosme y San Damián. Junto a los escalones pueden admirarse dos esculturas anónimas del siglo XIX, talladas y policromadas en madera, que representan al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.
Visitar esta capilla es descubrir un espacio donde convergen la historia, el arte sacro y la profunda espiritualidad que ha caracterizado a la Catedral Metropolitana durante siglos.


