CAPILLA DEL SEÑOR DEL BUEN DESPACHO
La Capilla del Señor del Buen Despacho, ubicada en la Catedral Metropolitana de México, es uno de los espacios de mayor tradición devocional dentro de la Catedral. Su historia refleja la profunda espiritualidad de los gremios novohispanos y la transformación de las advocaciones religiosas a lo largo de los siglos.
El 8 de diciembre de 1648, con la participación del arzobispo Juan de Mañozca, esta capilla fue dedicada originalmente a la Purísima Concepción. Debido a que el gremio de los plateros donó una imagen de plata para su culto, el recinto comenzó a ser conocido como la Capilla de la Platería. Más adelante, tomó también el nombre de San Eligio —o San Eloy—, patrono de los plateros, quien además fue obispo de Noyon y es reconocido por su ejemplo de trabajo, fe y caridad.
Con el tiempo, la capilla adoptó la advocación actual del Señor del Buen Despacho. Este cambio fue autorizado por la Santa Sede, bajo la condición de conservar una imagen de San Eligio en el recinto, preservando así la memoria de los antiguos gremios que dieron identidad a este espacio sagrado.
La devoción al Señor del Buen Despacho se ha mantenido viva gracias a la fe de miles de personas que acuden a esta capilla para presentar sus peticiones y necesidades. El nombre de la advocación expresa la confianza de los fieles en recibir ayuda y consuelo, con la esperanza de “salir bien despachados” de sus dificultades y preocupaciones.
Actualmente, el retablo principal alberga el sagrario con el Santísimo Sacramento, acompañado por una lámpara encendida permanentemente, signo de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Este detalle convierte a la capilla en un lugar privilegiado para la oración, la adoración y el encuentro espiritual.
La Capilla del Señor del Buen Despacho es hoy un importante punto de devoción dentro de la Catedral Metropolitana de México, donde convergen historia, arte sacro y una tradición de fe que continúa viva en el corazón de los fieles.


