CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
La Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la Catedral Metropolitana de México, es uno de los espacios con mayor relevancia histórica y devocional dentro del recinto catedralicio. A lo largo de los siglos, esta capilla ha desempeñado distintas funciones que reflejan la evolución religiosa, administrativa y artística de la Catedral Metropolitana.
En sus orígenes, este espacio funcionó como bautisterio de la Catedral, lugar donde numerosos fieles recibieron el sacramento del Bautismo. Posteriormente, la capilla se convirtió en sede de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, importante agrupación religiosa dedicada al culto eucarístico y a las obras de piedad.
En 1667, el marqués de Mancera autorizó a la Archicofradía la construcción de una nueva sala de juntas detrás de la capilla, en un espacio que anteriormente ocupaba el taller de los canteros de la Catedral. Para facilitar el acceso se abrió una puerta de comunicación en el muro oriente, integrando así nuevas funciones al conjunto arquitectónico.
Durante la década de 1980, la capilla también fue utilizada como espacio para resguardar libros, celebrar reuniones y servir como revestidor de los señores canónigos, función que actualmente se realiza en la Sala Capitular.
Uno de los momentos más importantes en la historia de esta capilla ocurrió en 1807, cuando se decidió renovarla conforme al gusto artístico promovido por la recién fundada Academia de San Carlos. El proyecto fue encargado al arquitecto Antonio Velázquez, quien diseñó los actuales retablos de estilo neoclásico que hoy distinguen el recinto y le otorgan una elegante sobriedad arquitectónica.
La Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe representa un importante testimonio de la transformación artística y litúrgica de la Catedral Metropolitana de México. Su riqueza histórica, su valor patrimonial y la presencia de la advocación guadalupana la convierten en un espacio fundamental para la devoción mariana y la memoria cultural de México.


